domingo, 25 de noviembre de 2018
Yo para ser feliz quiero un camión
Y Franky para ser feliz quería una furgoneta, una furgoneta que acondicionaría para poder viajar con ella.
Y se la compró.Y la acondicionó.
Y hoy nos hemos ido a pescar con su furgoneta. Y me ha dado envidia, porque Franky es feliz.
Me ha explicado como funciona la ducha, como se monta y desmonta la cocina, etc., hasta me ha enseñado el fregadero (no exagero, tiene fregadero). Y mientras hacía todo eso irradiaba felicidad. Y no es por poseer una furgoneta, no, es porque la furgoneta le hace más libre. Y es que Franky quiere ser libre, y lo va a conseguir. No este año, puede que no el próximo, pero lo va a conseguir, y el día menos pensado me iré a verle y tendré que pedir visados y vacunas porque estará en la otra punta del f..... mundo.
Mientras tanto, sabe montárselo y va escalando sus peldaños. Con la furgoneta ha subido unos cuantos de golpe.
Un tío grande Franky.
Pescar no hemos pescado nada, pero luego hemos cenado perritos calientes con cerveza, cocinados en la cocina de su furgoneta, y me han sabido a gloria, y a él le han sabido a libertad.
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