domingo, 4 de noviembre de 2018
Ya no habrá más polos.
Ayer quedé con Pep. Fuimos a tomar unas cerves donde siempre, donde ya, a base de años nos conocen.
Mientras aparcaba le comenté que con el corsa todavía no he aprendido a aparcar, que después de 20 años con el polo, EL POLO, todavía no había cogido las medidas con este. Me preguntó qué tal con el corsa y le dije que bien, que contento, pero que no era el polo. Y entonces dijo:
-Michael, en la vida hemos aprendido dos cosas, una: no más bodas, y dos, ya no habrá más polos.
Lo de las bodas no lo voy a explicar hoy, y puede que no lo explique nunca.
Lo del Polo.... no hizo falta explicar nada. El y yo lo entendimos. El Polo me había acompañado 20 años, 20 años. Excepto alguna avería ocasional, por el desgaste, nada. Un coche sin elevalunas eléctrico y sin cierre centralizado. Un tanque. Fiable hasta la muerte.
No se trata ya de que no encontraremos otros coches que nos duren 20 años (que obviamente no los encontraremos, ni corsas, ni polos, ni nada) es que ya no encontraremos nada, ni probablemente nadie que nos acompañe 20 años. La sociedad está cambiando, las relaciones están cambiando, los paradigmas se vienen abajo. Los trabajos, las casas, las parejas, los amigos.... ya nada dura.
El polo duró, pero ya no habrá más.
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