viernes, 20 de diciembre de 2013
Desayunos con diamantes
Si señores si, desayunos con diamantes, que digo diamantes, ¡con perlas!, con autenticas perlas negras como esa que capitanea Jack Sparrow, (Jack, te paso la dirección por privado y vienes y te las llevas, te las regalo, ¿hay trato?)
El desayuno es (debería ser) un momento sagrado, donde el respeto y el silencio deben ser la base, la esencia, el desayuno en si; lo que comas o bebas es puramente circunstancial, dependerá mas de lo que tengas en la nevera o de la pereza que te de ponerte delante de los fogones.
Yo soy una de esas personas (como todas las personas al fin y al cabo) que hasta el segundo café, algo solido y una ducha no quiere conversación, puedo tenerla, puedo disfrutarla, y si la compañía lo vale la buscaré. (la clave de este párrafo es "si la compañía lo vale")
Imaginaos la escena, película de terror pura y dura, son las 7 y pico o tal vez las 8, me despierto, me visto en silencio para no despertar a mi compi, cojo el ordenador y bajo a la cocina en busca de un momento mágico, uno de esos que suman, el desayuno perfecto: taza de café con leche, fuerte, el portátil y silencio absoluto, miro tranquílamente mi mail, miro si alguno de mis amigos ha posteado algo en face (mis amigos no suelen postear nada en face) luego miro por encima las paridas que han posteado el resto de mis contactos, quien sabe, a veces cae algo bueno. Punto, ni contesto emails, ni mensajes de face, ni escribo, ni hago nada que requiera una interacción recíproca, no estoy preparado.
Segundo asalto, con el segundo café (este puede ser mas suave y si tengo ganas de mimarme le pondré azúcar en lugar de sacarina) llega lo solido, tostadas, cereales, huevos revueltos o a veces según el estado de animo las 3 cosas. Ahora puedo buscar cosas en internet y/o leer mis blogs favoritos (2 o 3, según la época) tras eso si empezaré a funcionar, podré escribir o contestar mails o estudiar, básicamente "hacer". El silencio nuevamente es indispensable, concentración absoluta, al fin y al cabo la cafeína aún no ha sido plenamente absorbida y no he pasado por la ducha.
Si se sigue el ritual al pie de la letra estamos ante lo que puede ser el principio día perfecto, hemos empezado bien, hay opciones. Por la ventana las cosas no parecen tan grises y como leí una vez "nos hemos reconciliado con el mundo"
Ahora imaginad que al llegar a la cocina tras haberme vestido y lavado la cara encuentro a alguien aquí, cortada de rollo, en el mejor de los casos cruzaremos un hola, un buenos días, o un "hi, are you all right?" Ya no será lo mismo, pero cuando vives con otras 10 personas (ya os hablaré pronto de mi nueva casa y mis nuevos compis) no puedes aspirar a milagros.
El problema es que no suele ser así de fácil, diablos nada lo es. El problema es cuando te encuentras un "desfile de compis©", baja uno, saludos, "¿qué hicistes ayer?" "¿y tu?" "¿que vas a hacer hoy?" aquí en función del compi vienen 5 minutos adicionales de charla sobre un tema concreto, cada compi tiene el suyo, a saber: limpieza de la casa y posibilidad de que nos entren a robar; examenes de inglés; poker; busqueda de curro, resumen de los 7 últimos dias.
A estos compis los quiero y aprecio estos 5 minutos de charla, el problema es que se van turnando, debería organizarlos para que vengan todos de golpe y se vayan de golpe, así con hacer una pausa en mi desayuno todo arreglado.
Pero como decía, a estos los aprecio, pero no siempre es así, en el peor de los casos pasa lo siguiente, llego a la cocina y esta una persona que no vino aquí, ¡¡¡la mandaron!!!! tiene una oscura habilidad para hablar y hablar, le he cornometrado dos horas del tirón, solo hay pausas para tomar mas café o fumarse un piti. ¿Los temas? cualquiera, especialmente si no me interesa o prefiero no saberlo, enfermedades que sufre, su vida amorosa (os lo juro), lo que hacía en España, lo que quiere hacer en UK, sus virtudes y habilidades (lista inacabable). Lo peor es que cuando un tema se agota no veo atisbo de satisfacción en sus ojos, es mas, no hay tiempo a albergar ni siquiera la esperanza ya que inmediatamente pasa al siguiente. La broma cuesta como mínimo 45 minutos, pero lo peor viene ahora, yo lo llamo "combo mortal" consiste en la unión del desfile de compis© con la taladrada mañanera. Imaginaos la taladrada que me pega, entonces imaginaos que llega un compi, ¿sabeis que hace? lo sospecháis, ¿verdad? si, VUELVE A EMPEZAR!!!!!
Para que os hagáis una idea, recientemente un compi y esta persona fueron de viaje a York junto con otros 5 personitas humanas, a la vuelta, hice la pregunta de rigor (ya sabéis, el protocolo y yo) ¿que tal por York?
El individuo A (compi) respondió en 3 minutos, dió información precisa y concisa.
El individuo B (taladrator) respondió en 17 minutos, contó todo tipo de anécdotas desde la llegada hasta la vuelta. Aproximadamente 10 minutos despues de acabar entro otro compi en la cocina, la situación se repite de forma idéntica, mismo orden, mismas anecdotas mismos comentarios. Conclusión: el individuo B se pasa la noche en vela preparándose un guión con lo que va a contar al día siguente. Tal vez la solución pase por ahí, por esconderle el cuaderno, o echarle algo en la bebida en las cenas para garantizar su sueño y así mi silencio en el desayuno, ese que tanto añoro.
De momento estoy sobreviviendo como puedo escondiéndome en el salón, pero no es lo mismo, un desayuno debe ser en la mesa de la cocina, a una distancia prudente de la nevera y sobretodo de la cafetera, y así poco a poco vamos poniendo el cimiento de lo que será un gran día.
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