lunes, 28 de octubre de 2013

Y drokiles se fue a UK



  ¿Recordais a aquel, nuestro valeroso héroe, que había pasado por un calvario sin igual en Palma city?

  Seguro que tras semejante introducción ya estáis sonriendo malévolos esperando que os cuente nuevas peripecias de gloria y dolor.

  Pues no andáis desencaminados.
 
  En Palma, tras mi primera vez y tras salir con lágrimas en los ojos, la esteticién se despidió de mi con una profecía: "todos decís que no volveréis, pero todos volvéis" Fatídica profecia que encerraba una envenenada verdad, pues así fue, no pude evitarlo, he de decir que la segunda vez dolió menos, y la tercera también, no mucho menos ojo, a lo mejor ni siquiera fue menos, a lo mejor solo es que estaba mentalizado. Nunca lo sabremos.

  El caso es que hice la mochila y cogí mi pasaporte y me planté en UK, aquí el pelo puede salvarte la vida en las frías (y largas) noches de invierno, de verano, de primavera....aquí hace frío en cualquier momento y en cualquier época.

 Quiso el destino regalarme mi estancia Brightoniana con una visita, visita que me proporcionó algunos de los mejores momentos que he pasado aquí (snif, snif, me pongo sentimental) Y no podía por menos que estar a la altura de las circunstancias, así que compré una radial para afeitarme (no me afeitaba desde que llegué) y busqué en google donde podía depilarme.

  La experiencia dio jugo, pero no tanto como os podéis imaginar y como yo mismo me imaginaba.

  No era un salón de esteticien sinó una salón de belleza con peluquería, esteticien, y de todo un poco, es posible que tuviesen hasta una salita para las apuestas, y de tenerla seguro que se cruzaron jugosas apuestas sobre cuanto aguantaría o hasta donde se oirían mis gritos.

  Al llegar me invitaron a café mientras esperaba, lo cual hay que decir que fue un detallazo, luego vino a buscarme una chica inglesa, bastante maja y con un acento muy moderado que me dio conversación entre tirón y tirón. La jugada duró unos 15 minutos que es el tiempo estandar y de regalo me manchó la camiseta (como no, una de mis preferidas) con cera, pero pude quitarla a golpe de lavadora. Como os he dicho la cosa no dió para mucho, tal vez por eso no lo escribí.

  Pero el tiempo pasa y el pelo crece y llegó el momento de repetir, esta vez no me pudieron dar cita, así que opté por jugármela y acabé yendo a otro sitio, y aquí si, aquí no me defraudaron, porque conocí ni mas ni menos que: a "la cirujana de Portland Road"!!!!!!

  Se que suena a apodo de psicokiller estadounidense o centro europeo. Pues a eso añadirle que era thailandesa y ya es que os pinchan y no os queda sangre, pues ahora imaginaros que la teneis delante, 1 metro 50 escaso de tailandesa, muy maja y amable, aparentemente inofensiva, y todos sabemos que esos y esas son los peores, mis temores se dispararon.

   Me pasa a la habitación, música, velas, incienso....¿donde coño me he metido? esto es lo primero que pensé. Me tumbo en la mesa de operaciones y viene, ojo, con masacarilla (verídico) y en este momento supe que tenía una entrada para el blog en ciernes. Yo aquí empiezo a sudar de puro terror recordando pelis al mas puro estilo "hostel", no puedo imaginarme siendo descuartizado y vendido al peso a los restaurantes de la zona de Portslade. No se si se dió cuenta de mis miedos pero obviamente vió las gotas de sudor brillando en mi espalda, así que  me seca la espalda, me pone talco, me seca otra vez, me pone otra cosa, no se que mas me hizo después, a estas alturas ya llevábamos 10 minutos, por lo general, tras 10 minutos el tormento está acabando y nosotros ni siquiera habíamos comenzado.

  Y finalmente se va a por la cera, el estilo europeo es: pasada larga de cera, papel y tironazo que lo flipas, de un dolor muy intenso y vivido, pero breve y sobretodo productivo. El estilo thai es: te pongo un poco de cera en varios puntos distintos ¿?, te pongo un fragmento de papel de apenas 2 pulgadas, tiro, papel, tiro, papel, tiro, papel...... cada tirón acompañado de su dosis de dolor, dosis no proporcional, aparentemente si el papel es mas pequeño debería doler menos, pero la realidad no es así, el dolor es practicamente el mismo,  pero el tormento se eterniza. Así estuve la friolera de 45 minutos, 45 mintuos!!!! envejecí en esa camilla, toda mi vida pasada y futura paso por delante de mis ojos entre tirón y tirón.

  Al acabar con la cera, yo pensaba que esto ya estaba, si, no me quedan sopas, al acabar la amiga sacó unas pinzas y ahí es donde se gano a pulso el sobrenombre de cirujana. Titititititititi, cada ti un pelo, como una metralleta, yo a punto de decirle, "no te lo curres tanto que no he de pasar ninguna revisión" pero no valía la pena, estaba cegada y nada en el mundo iba a hacerla parar.

  Con pinzas, cremita para el dolor y pago por los servicios prestados la duración total fue de 1 hora de reloj. Sin comentarios. Lo peor es que creo que voy a volver.

  No se si esto se si esta expericnecia se podrá superar, pero para alegría de todos vosotros, lo voy a intentar :)

  Take care!!!!!

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