sábado, 11 de mayo de 2013
Drokiles. Acto tercero. El desenlace.
Habíamos dejado a nuestro fornido y valeroso héroe en una difícil tesitura, la espalda hecha girones, su orgullo hecho trizas, su honor ni se sabe donde y lágrimas como puños corriendo rostro abajo.
Dadas las circunstancias no había mas opción que dejar que fuese otra persona quien guiase su destino.
Con todo su valor nuestro héroe se encomienda ni mas ni menos que a su hermana, la cual, tras reírse hasta la saciedad de su desdicha le encaminó a su esteticien, la cual también se rió, que desgraciado es nuestro héroe, pobret pobret.
La batalla final sería épica.
Tras citarse y esperar pacientemente algunos días, llega el momento de la verdad.
Nueve de la mañana, un hombre, cera caliente, un destino.
Imaginaos el dolor de quitarse un pelo con las pinzas, mutiplicadlo por mil, ni siquiera andaréis cerca. Sudor y lágrimas nunca fue tan literal como lo que pasé, digo, como lo que nuestro héroe pasó, esto es ficción, claro, no iréis a pensar que yo... El tormento duró 15 minutos, que parecieron 15 décadas. Os ahorraré la descripción de los hechos para no herir sensibilidades.
Al acabar, con el animo por los suelos, vencido, ultrajado, acabado, nuestro héroe se encamina hacia su hogar para recuperarse, con las palabras de la esteticién atormentándole:
-Vuelve en un mes y te repaso.
-Me sabe mal, pero no voy a volver.
-Eso decís todos, pero siempre volvéis.
¿¿¿¿Siempre volvéis????? Indescriptibles son las pesadillas que todavía despiertan estas palabras en nuestro héroe, pero no temáis, esta bien y dispuesto para la gloria, ¿cuando? cuando va a ser, mañana ; )
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A Drokiles, a ese Héroe. Es la tragedia más divertida que he leido en mi vida..
ResponderEliminarSimplemente una delicia como escribes ¡
Está claro Maik... no consultaste a un especialista como yo. Sabes que por menos he matado a gente que creía que eran hermanos míos. Vigila.
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