miércoles, 1 de mayo de 2013
Drokiles. Acto segundo.
Habíamos dejado a nuestro héroe de camino a su hogar, con crema depilatoria en una mano y bandas de cera en la otra. Y bastante miedo en el cuerpo, a que engañarnos.
Al llegar, meticuloso él, se dedicó a leer detenidamente las instrucciones de ambas opciones. Pero su orgullo y honor habían quedado en entredicho, ¿acaso no iba a atreverse a usar las bandas? ¿No era capaz de soporta ese sufrimiento?
Tras mentalizarse y encomendarse a sus dioses preferidos, nuestro héroe se fue al baño se quitó la camiseta, se aplicó una banda, apretó los dientes y tiró.
Al despertar no sabía cuanto tiempo llevaba en el suelo desmayado. Iluso él, se intentó convencer, "bueno, la primera es la mas dura, seguro que ahora duele menos" así que nuevamente se aplico una banda, a estas alturas ya estaba claro que él solo no iba a poder hacer un trabajo muy profesional porque colocarse uno mismo las bandas en la espalda es sumamente complicado. Segundo tirón, está vez no se desmayó, no porque doliese menos, en realidad cada tirada duele mas que la anterior, pero estaba mas mentalizado. Tercera tirada, primeras gotas de sudor en la frente. Cuarta tirada, suena la puerta, los vecinos están alarmados por los gritos. Quinta y ultima (no hay quinta mala), tras tirar la banda y observar la zona en cuestión, ve con frustración que aunque la banda está llena de pelo, la zona de su espalda donde estaba esta sigue igual ¿?¿?¿? Maldición!!!!!
Desesperado recurre a la crema, al menos quedará toda la espalda igual y sin trasquilones. Mientras se la pone descubre que tiene la espalda, literálmente, llena de cera, bueno piensa él, se irá con la espátula (aclaración, llamar espátula a semejante artefacto me parece muy osado, los fabricantes deberían replantearselo)
1 minutos, 2, 3, 5. Coge la "espátula" y cual no es su sorpresa al descubrir que con esa birria no puede quitarse la crema que a estas alturas ya es cemento. Ducha, tampoco se va, la cera (que ya le ha cogido cariño) menos. Se le ocurre probar a quitarse los restos de pelo y cremas con mas bandas, error, doloroso error. Segunda ducha rascándose a conciencia, consigue quitarse la crema, no sin llevarse una bonita quemadura de recuerdo y cera que le durará varios días.
La conclusión es clara, va a tener que ponerse en manos de un profesional.
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