Tras
volver de UK, no por voluntad, sino por cuestiones burocráticas,
decido que me merezco un año sabático. Nunca lo he hecho, llevo
trabajando desde los 19. Los últimos 6 meses en Brighton han sido
especialmente duros, y ¿qué diablos?, si me hacen volver para no
perder el paro, lo mejor que puedo hacer es gastarlo.
Así que
me pasé un año por todo lo alto. Empecé en la UNED, me apunté a
clases de lindy, a clases de improvisación, al gimnasio, etc.
Pero un
año pasa muy rápido, sobretodo si disfrutas cada día.
Unos
meses antes de que se me terminase me puse a enviar CV. Primero a
trabajos interesantes, profesor de inglés o profesor de español.
Inglaterra, Hong Kong, Francia, Rusia, Estados Unidos.... Como no me
llamaban para ninguna entrevista pasé al plan B, las academias
locales. Os podéis imaginar el resto para que llegase al plan C,
centros de menores.
He
trabajado 4 años y medio en un centro, no en cualquier sitio, sino
en "el sitio", y eso en un CV pesa mucho. Así que envié
mi CV a tres centros y dos semanas después sonó el teléfono.
-¡Sí!
(nunca digo "¿diga?", ¿qué es eso de contestar al
teléfono con dudas?, yo siempre digo "Sí" con una
exclamación, la vida es actitud)
-¿Miguel?
-Sí.
-Te
necesitamos.
-Correcto.
Tras darme
lugar y hora para la entrevista (que mas tarde descubrí que no era
para ver si era válido o no para el trabajo, sino para, en caso de
que no aceptase la misión, sacarme toda la información que
pudiesen) contacté con M.
M. es
alguien que lleva tantos años en el mundillo que posiblemente estaba
ahí antes incluso de que el mundillo existiese. Le pregunté que
sabía de la empresa, me dijo que le habían hecho una entrevista
hacia una semana, que estaban empezando un proyecto nuevo, menores
conductuales, que no sabían lo que se llevaban entre manos y que
necesitaban gente con experiencia, que el trabajo era mio.
(Para
quien no sepa lo que son menores conductuales, le invito a que busque
en youtube un capitulo al azar del programa "hermano mayor".)
M. sabía
lo que decía.
La
entrevista duró una hora y 20 minutos, me la hicieron dos personas,
y me di cuenta de que ninguna de las dos personas tenía ni idea de
trabajar con menores conductuales, NI-I-DE-A.
No
tardaron mucho en desviar la entrevista hacia qué hacía yo en el
otro centro, y cómo resolvíamos las "situaciones de conflicto"
(bonito eufemismo para definir una situación que mejor se podría
llamar “caos absoluto” o “sálvese quien pueda”). A
continuación me preguntaron un caso concreto para el posible
trabajo, mi respuesta sencilla, profesional, mecánica de puro
hábito:
-"Controlar
al grupo mientras llega seguridad".
Las
dos contestaron al unisono: "no hay seguridad" se miraron y
clavaron los ojos en la mesa ante mi cara de incredulidad. ¿menores
conductuales sin seguridad?
En ese
momento, en esa décima de segundo supe que tenía que tomar una
decisión. Aceptar el trabajo (que ya sabía que era más que mio) o
decirles que no se puede trabajar con conductuales sin seguridad (lo
cual es un hecho), declinar el trabajo y resolverles las dudas que
pudiesen tener.
Pero ya me
conocéis. A mi, me gusta la gasolina. Así que cuando me dijeron al
despedirnos que seguirían con las entrevistas y que en unos días me
informarían de si había sido seleccionado o no, sonreí con
tranquilidad. Estaba a punto de empezar una nueva aventura, y yo lo
sabía.
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