viernes, 8 de julio de 2016

Memorias de un mercenario. La entrevista.


Tras volver de UK, no por voluntad, sino por cuestiones burocráticas, decido que me merezco un año sabático. Nunca lo he hecho, llevo trabajando desde los 19. Los últimos 6 meses en Brighton han sido especialmente duros, y ¿qué diablos?, si me hacen volver para no perder el paro, lo mejor que puedo hacer es gastarlo. 

  Así que me pasé un año por todo lo alto. Empecé en la UNED, me apunté a clases de lindy, a clases de improvisación, al gimnasio, etc. 

  Pero un año pasa muy rápido, sobretodo si disfrutas cada día. 

   Unos meses antes de que se me terminase me puse a enviar CV. Primero a trabajos interesantes, profesor de inglés o profesor de español. Inglaterra, Hong Kong, Francia, Rusia, Estados Unidos.... Como no me llamaban para ninguna entrevista pasé al plan B, las academias locales. Os podéis imaginar el resto para que llegase al plan C, centros de menores. 

  He trabajado 4 años y medio en un centro, no en cualquier sitio, sino en "el sitio", y eso en un CV pesa mucho. Así que envié mi CV a tres centros y dos semanas después sonó el teléfono. 

  -¡Sí! (nunca digo "¿diga?", ¿qué es eso de contestar al teléfono con dudas?,  yo siempre digo "Sí" con una exclamación, la vida es actitud)
 -¿Miguel?
 -Sí.
 -Te necesitamos.
 -Correcto.

 Tras darme lugar y hora para la entrevista (que mas tarde descubrí que no era para ver si era válido o no para el trabajo, sino para, en caso de que no aceptase la misión, sacarme toda la información que pudiesen) contacté con M. 

  M. es alguien que lleva tantos años en el mundillo que posiblemente estaba ahí antes incluso de que el mundillo existiese. Le pregunté que sabía de la empresa, me dijo que le habían hecho una entrevista hacia una semana, que estaban empezando un proyecto nuevo, menores conductuales, que no sabían lo que se llevaban entre manos y que necesitaban gente con experiencia, que el trabajo era mio.

  (Para quien no sepa lo que son menores conductuales, le invito a que busque en youtube un capitulo al azar del programa "hermano mayor".)

  M. sabía lo que decía.

  La entrevista duró una hora y 20 minutos, me la hicieron dos personas, y me di cuenta de que ninguna de las dos personas tenía ni idea de trabajar con menores conductuales, NI-I-DE-A.

  No tardaron mucho en desviar la entrevista hacia qué hacía yo en el otro centro, y cómo resolvíamos las "situaciones de conflicto" (bonito eufemismo para definir una situación que mejor se podría llamar “caos absoluto” o “sálvese quien pueda”). A continuación me preguntaron un caso concreto para el posible trabajo, mi respuesta sencilla, profesional, mecánica de puro hábito: 

   -"Controlar al grupo mientras llega seguridad".

   Las dos contestaron al unisono: "no hay seguridad" se miraron y clavaron los ojos en la mesa ante mi cara de incredulidad. ¿menores conductuales sin seguridad?

  En ese momento, en esa décima de segundo supe que tenía que tomar una decisión. Aceptar el trabajo (que ya sabía que era más que mio) o decirles que no se puede trabajar con conductuales sin seguridad (lo cual es un hecho), declinar el trabajo y resolverles las dudas que pudiesen tener. 

  Pero ya me conocéis. A mi, me gusta la gasolina. Así que cuando me dijeron al despedirnos que seguirían con las entrevistas y que en unos días me informarían de si había sido seleccionado o no, sonreí con tranquilidad. Estaba a punto de empezar una nueva aventura, y yo lo sabía.