domingo, 19 de julio de 2015

"Que tengas suerte mañana"


  Mª Antonia dixit. A lo que yo respondí "¡Gracias!" con mi mejor sonrisa, a ella y a los demás. Ya sabéis, ante todo protocolo.

  Pero por dentro pienso que no, que mejor no.

  No me gusta la suerte. Esto es así. La suerte es como el dinero, no tiene amigos, puede estar de mi lado o de parte de mi rival. Prefiero que no haya suerte, ni para el otro ni para mi, que sea mas justo, que solo dependa de nosotros, que solo dependa de mi, de lo duro que haya trabajado, de lo duro que este dispuesto a luchar, de no rendirme, de arriesgar.

  Julio Cesar dijo que "una batalla sin riesgo es como una victoria sin gloria". Una batalla que ganas por suerte también es una victoria sin gloria, sin merito. Porque sin la suerte hubieses mordido el polvo, porque no ganaste por ti, sino por azar. No. Nada de suerte. Si fallo, que solo haya dependido de mi, porque eso lo puedo corregir, porque la próxima vez estaré preparado, porque en cuanto barajen volverán a darme cartas, y en la vida da igual las cartas que vengan, a veces serán buenas, a veces malas;  lo único que importa  es como las juegas, sean las que sean, y eso no depende de la suerte, solo de ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario