jueves, 9 de octubre de 2014

Camino de Santiago II, dia I


  
Camino de Santiago II, el camino vasco de interior.

  Hola amiguitos!!!! tras tanto tiempo desaparecido os hago saber que he estado peregrinando por tierras vascas, aquí os pongo un breve resumen de mis desventuras (incluido el famoso encuentro con un oso grizzlie)

  Día I

Bilbao. Bilbao mola, pero dentro de lo que es molar, no se rompe. Es ciudad, y eso, ya se sabe, implica cosas. A mucha gente le encanta, a mi dame Vitoria.

El café (no he podido resistirme) es el mismo zumo de perro que podemos encontrar en Palma y en el resto de España. El pintxo....en fin, he visto tortilla de jamón y parece que por estar en Bilbao los pintxos han de ser buenos, pero no. Es como si por comer ensaimada en Mallorca se sobreentienda que tiene que ser buena, hay ensaimadas y ensaimadas y pintxos y pintxos, el mio era de los segundos.

Dato curioso, he ido primero al bar Mikel y no me han podido atender porque no había luz, muy significativo. Esta claro que este viaje lo hago solo.

Ellos son grandes, aunque los esperaba mas grandes, a lo mejor en el interior. Hay colgados, como en todas las ciudades, y el camel me sabe a gloria, tendré que racionarlos.

El camino de Bilbao a Irún en bus es muy bonito, muy verde, mucha montaña.

Irún no me gusta especialmente, ellos son bastante secos (especialmente los hosteleros, a la par que los mallorquines, eso es nada) pero ellas son bastante amables cuando pido direcciones. En Irún los pintxos son mejores que el de Bilbao, aunque he de decir que en Bilbao, si vas a lo viejo, también son buenos buenos. Aquí son mas baratos, me pongo bien, lo bajo con una cerveza (que raro) y me voy a dormir.

En el aeropuerto, al irme a hacer una foto de despedida con Pep, descubro que me he dejado la tarjeta de memoria en casa, oleeeeee!!!! Y ahora en Irún, en el albergue, descubro que no he traído los pantalones cortos para estar por el albergue. Que la fiesta no termine!!!!!

Esto es el camino: compartir habitación con una coreana, dos andaluces y el pasillo lleno de franceses (un día escribiré un libro especifico sobre el peregrino francés, lo titularé “falta de respeto sin fin”) Y llega la hora de dormir. Ojo como ronca la coreana!!!! parece una hormigonera, como estoy arriba hago temblar la litera entera para que se "medio despierte" funciona un rato. Menuda noche. Mañana empieza la aventura.

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