sábado, 24 de agosto de 2013

Si lo sé no vengo



  Estimados todos!

  Hoy os voy a contar una que me pasó hace ya mas de un mes, ¿una historia para olvidar? todo lo contrario, una historia que no se me tiene que olvidar para que no vuelva a pasarme.

  Todo empieza en un pub, que es un lugar donde siempre empiezan cosas grandes, para bien o para mal. Pongamonos en situación: miércoles noche, pub brightoniano de estilo modernete, noche de intercambio de conversación (intercambio es un decir, allí todos somos extranjeros y todos queremos hablar inglés, pero no hay ningún inglés que quiera hablar español) mucho ruido, algunos gintonics..... no necesitamos nada mas.

  En este tipo de eventos se conoce a mucha gente, de nuevo para bien y para mal. Las conversaciones se repiten una y otra vez hasta la saciedad ¿de dónde eres? ¿de qué parte de España? ¿donde vives en Brighton? ¿cuanto tiempo llevas aquí? ¿ya tienes curro? ¿cuanto vas a quedarte? ¿porque has venido?

   Las respuestas varían ligeramente pero suelen seguir unos patrones establecidos según el perfil. Mi preferida es la última, cuando ya hay confianza me gusta darle una vuelta de tuerca y decir "no en serio, ¿por qué has venido?, porque aquí todos decimos que para mejorar inglés para quedar bien, pero todos sabemos que siempre hay un motivo".

  El caso es que por aquel entonces estaba yo buscando habitación, vivía en Hove, en Eaton Road, como un marqués, todo sea dicho, pero necesitaba algo para Septiembre. No quería un piso con mas de 4 personas, no quería compartir con españoles y necesitaba que la habitación se pudiese compartir.

  El destino puso delante de mi a una persona que vivía en una casa con esas condiciones y que la dejaba en una semana, y aún hay mas, que estaba en Portland, osea, a 5 minutos a pie de mi casa de por entonces, ¿cómo?!?!?!!? menuda suerte!!!! rápidamente cambiamos teléfonos y seguimos charlando, la cosa se va animando y al final hicimos un grupo de 4 personas. Intercambio de facebooks, juramentos de amistad eternos y pactos de sangre, no faltó de nada. Y entonces hizo la oferta "me voy a Londres este finde, ¿os venís y así nos sale mas barato el tren?"  (si compras un ticket de ida y vuelta para 4 personas hay una oferta y sale mucho mas barato)

  Ante semejante pregunta uno ha de responder sin pensar y sin dudar. "no se si podré, te digo cosas" Pero en ese momento dudé, mal hecho. Mi instinto, que es sabio, me envió un aviso (di que no!!!!) y mi cerebro, osado por la ginebra, me dijo "¿qué diablos?, ¿por qué no?". Así que ya os podéis imaginar.  Desde aquí os aconsejo humildemente que en este tipo de situaciones, de entrada digáis que no, siempre podéis cambiar de opinión, y en cualquier caso, si dudáis, recordad que el instinto está ahí para hacernos sobrevivir, no se si veis a donde quiero llegar.

  Pero el mal ya estaba hecho y había dicho que si, ilusionado con viajar con gente que acabo de conocer, vivir nuevas experiencias, tener nuevas aventuras, y conseguir material del bueno para regocijo de mis lectores, una de las cuales no hace mucho reclamó que me metiese en fregados de estos, porque luego es muy divertido leerlo, seguro que mas que vivirlo.

  Esta claro que de estas cosas se aprende, y lo que yo he aprendido es que para viajar, lo mejor, es viajar solo, y si viajas con alguien, tiene que ser que lo conozcas bien. He dicho.

  El viaje, que en realidad fue una excursión, se puede definir como absurda.. La cuadrilla estaba formada por 3 primeras figuras, a saber, una chica madrileña que lo sabía todo y a la que llamaremos X, un chico asturiano muy majo, y un ranger mallorquín. En el tren camino de Londres me di cuenta de que me había equivocado porque la conversación no tardó en mostrar las cartas de cada uno, ella lo sabía todo de todo, de esas personas con las que te cansas tan solo con escucharlas, no digamos hablar. Él era muy majo, pero muy ingenuo y yo callaba y observaba mentalizándome de lo que se me venía encima. la conversación de ida fue una clase magistral sobre cualquier tema que pudiese salir a colación.

 El disparate empieza al llegar a la estación de London Bridge, al llegar ves el puente a mano derecha, salimos a la calle y les informo, pero ella tenía un mapa y según su mapa el puente estaba en dirección contraria. Como yo ya sabía que el viaje iba a ser un desastre y sabía que no valía la pena intentar convencerla, me limité a dejarme llevar y ver Londres bajo una nueva perspectiva, la de un alma en pena.

  Mientras empezamos a caminar (en dirección contraria) nos dice de buscar un sitio para tomar algo, mi cara y la del asturiano idénticas: no hace ni 5 minutos que hemos llegado y el tren dura una hora escasa, hemos desayunado fuerte, no es plan de empezar a pararse, pero ella insiste "necesito comer algo". El asturiano y yo, con nuestra mejor voluntad accedemos, paramos ella comprar un wrap y yo me pido un café. Cuando lleva medio "ya no puedo mas", él y yo nos miramos sin entender nada. Proseguimos y encontramos un mercadillo.

  En este punto hay que decir una cosa, ella ya había visto Londres, yo también, pero el asturiano no, y Londres es mucho Londres, y o vas a tiro fijo sabiendo lo que quieres ver, con mapa bien preparado y mapa de metro, o no llegas a ver nada.

  Pues bien, en ese caso, lo último que tienes que hacer es meterte en un mercado, así que eso es justo lo que hicimos, meternos en un mercado, y pararnos en cada puto tenderete "uy mira, queso!" (que cosas, los ingleses también comen queso), "a ver estos platos" (pues eso, platos, para poner comida y tal), "le he de comprar un souvenir a mi hermano" (en el aeropuerto hay una tienda y así matas el rato), "espera que este no lo he visto" (un tenderete, ya sabes, como los 500 en los que te has parado hasta ahora). En este punto tendría que haber dicho "chicos, lo siento pero me apetece estar solo, nos vemos esta noche en el tren y nos contamos" o mejor aún "nos vemos mañana en Brighton" o lo que hubiese sido perfecto "si eso ya nos wasapeamos" pero apreté los dientes y aguanté el chaparrón.

  Continuará.....
  

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