jueves, 30 de mayo de 2013


 Lobo estepario del Face.

 Así es como me definieron recientemente. "Eres un lobo estepario del face". Sobra decir que la definición me encantó, pero ¿del face? Ya no somos lobos esteparios sin mas, o lobos, o lobitos en según que casos (aunque hay algún que otro que no pasa de ratón)

  Yo no quiero ser un lef, quiero ser un lev, lobo estepario de la vida. Existe un programa que se llama second life, donde creas un personaje virtual e interactúas con otros usuarios. Pero creo que el face se ha convertido en la first life, parece que si alguien no cuelga en tiempo real las fotos del viaje que está haciendo ese viaje no existe, si no me creéis echadle un vistazo a mi face. Que si no cuelgas las fotos de lo que te estas tomando no te lo estás tomando. El colmo es la geolocalización, decir donde estás; especialmente gracioso cuando esas mismas personas cuelgan el clásico copia y pega de "con el presente texto hago saber a los dueños y señores de face que soy propietario de mis fotos y mis textos e ideas bla bla bla" es para partirse, ¡no las cuelgues!

  Lobo estepario del face.....da que pensar.

  Proximamente: Barcelona, la ciudad de la ley seca.

lunes, 20 de mayo de 2013


  Aquí no hay mañana, ¿lo habrá en Brighton?


  Es la pregunta de millón de dolares. (no, no os esforcéis en responderme, no os voy a dar un millón de dolares, ¿creeis que si tuviese un millón de dolares estaría aquí escribiendo?)

  La pregunta viene del hecho irrefutable de que me he quedado sin curro, vamos, esto no es nuevo, estando en España forma parte de la vida, naces, creces, encuentras un curro y luego lo pierdes. Forma parte del ciclo. La pregunta viene de ¿será el extranjero el paraíso soñado que siempre nos venden en "españoles por el mundo"?

 Servidor es de los que piensan que los españoles que salen son actores que nos venden la moto de lo bien que se está fuera, para animarnos a emigrar, que todo es una cosa del gobierno para ver si con un poco de suerte nos vamos unos cuantos millones para donde sea y así el paro baja, cosa que de otra manera veo difícil.

  Solo hay una manera de averiguarlo. Haciendo la maleta, cogiendo el pasaporte y cruzando la frontera. Mas no temáis, estaré bien, soy un experto "buscador de castañas", y sobretodo no temáis por la continuidad del blog, que se que es algo que os ha puesto un nudo en la garganta, el blog seguirá desde tierras británicas y seguirá siendo escrito en español (aunque puede que lo subtitule si veo un mercado sajón deseoso de leer mis desventuras)

 

 




 

sábado, 11 de mayo de 2013

Drokiles. Acto tercero. El desenlace.



  Habíamos dejado a nuestro fornido y valeroso héroe en una difícil tesitura, la espalda hecha girones, su orgullo hecho trizas, su honor ni se sabe donde y lágrimas como puños corriendo rostro abajo.

  Dadas las circunstancias no había mas opción que dejar que fuese otra persona quien guiase su destino.

  Con todo su valor nuestro héroe se encomienda ni mas ni menos que a su hermana, la cual, tras reírse hasta la saciedad de su desdicha le encaminó a su esteticien, la cual también se rió, que desgraciado es nuestro héroe, pobret pobret.

  La batalla final sería épica.

  Tras citarse y esperar pacientemente algunos días, llega el momento de la verdad.

 Nueve de la mañana, un hombre, cera caliente, un destino.
 
  Imaginaos el dolor de quitarse un pelo con las pinzas, mutiplicadlo por mil, ni siquiera andaréis cerca. Sudor y lágrimas nunca fue tan literal como lo que pasé, digo, como lo que nuestro héroe pasó, esto es ficción, claro, no iréis a pensar que yo... El tormento duró 15 minutos, que parecieron 15 décadas. Os ahorraré la descripción de los hechos para no herir sensibilidades.

  Al acabar, con el animo por los suelos, vencido, ultrajado, acabado, nuestro héroe se encamina hacia su hogar para recuperarse, con las palabras de la esteticién atormentándole:

  -Vuelve en un mes y te repaso.
  -Me sabe mal, pero no voy a volver.
  -Eso decís todos, pero siempre volvéis.
 
 ¿¿¿¿Siempre volvéis????? Indescriptibles son las pesadillas que todavía despiertan estas palabras en nuestro héroe, pero no temáis, esta bien y dispuesto para la gloria, ¿cuando? cuando va a ser, mañana ; )


  

miércoles, 1 de mayo de 2013


  Drokiles. Acto segundo.

  Habíamos dejado a nuestro héroe de camino a su hogar, con crema depilatoria en una mano  y bandas de cera en la otra. Y bastante miedo en el cuerpo, a que engañarnos.

  Al llegar, meticuloso él, se dedicó a leer detenidamente las instrucciones de ambas opciones. Pero su orgullo y honor habían quedado en entredicho, ¿acaso no iba a atreverse a usar las bandas? ¿No era capaz de soporta ese sufrimiento?

  Tras mentalizarse y encomendarse a sus dioses preferidos, nuestro héroe se fue al baño se quitó la camiseta, se aplicó una banda, apretó los dientes y tiró.

  Al despertar no sabía cuanto tiempo llevaba en el suelo desmayado. Iluso él, se intentó convencer, "bueno, la primera es la mas dura, seguro que ahora duele menos" así que nuevamente se aplico una banda, a estas alturas ya estaba claro que él solo no iba a poder hacer un trabajo muy profesional porque colocarse uno mismo las bandas en la espalda es sumamente complicado. Segundo tirón, está vez no se desmayó, no porque doliese menos, en realidad cada tirada duele mas que la anterior, pero estaba mas mentalizado. Tercera tirada, primeras gotas de sudor en la frente. Cuarta tirada, suena la puerta, los vecinos están alarmados por los gritos. Quinta y ultima (no hay quinta mala), tras tirar la banda y observar la zona en cuestión, ve con frustración que aunque la banda está llena de pelo, la zona de  su espalda donde estaba esta sigue igual ¿?¿?¿? Maldición!!!!!

  Desesperado recurre a la crema, al menos quedará toda la espalda igual y sin trasquilones. Mientras se la pone descubre que tiene la espalda, literálmente, llena de cera, bueno piensa él, se irá con la espátula (aclaración, llamar espátula a semejante artefacto me parece muy osado, los fabricantes deberían replantearselo)

  1 minutos, 2, 3, 5. Coge la "espátula" y cual no es su sorpresa al descubrir que con esa birria no puede quitarse la crema que a estas alturas ya es cemento. Ducha, tampoco se va, la cera (que ya le ha cogido cariño) menos. Se le ocurre probar a quitarse los restos de pelo y cremas con mas bandas, error, doloroso error. Segunda ducha rascándose a conciencia, consigue quitarse la crema, no sin llevarse una bonita quemadura de recuerdo y cera que le durará varios días.

   La conclusión es clara, va a tener que ponerse en manos de un profesional.