lunes, 15 de abril de 2013


  Ayer me di cuenta de que estoy enganchado, no ya solo al café y a las féminas de un perfil mas o menos problemático, sino además, y mucho peor, a las redes sociales. Fue un golpe devastador, sobretodo porque siempre había pensado que yo estaba por encima de eso (como de tantas otras cosas, JA!).

  Veía a mis amigos, y pensaba que tenían un problema, ellos, yo no, solo ellos. Se pasan el día escribiendo en el face donde están, colgando fotos de cafés con leche en la terraza de moda o de cañas o de mojitos, o de platos de paella (esto último con el verano en ciernes está a punto de empezar y sustituirá a las fotos de torradas), o retransmiten sus viajes en tiempo real cual Gustavo el reportero mas dicharachero...  Yo no hacía eso, bueno, ni lo hacía ni lo hago, ni lo haré espero, aunque ahora que he visto cuan bajo he caído, no se donde estará el limite y a lo mejor mañana me descubro a las 3 de la mañana levantandome entre sudores para irme al primer bar que encuentre y pedir un gin tonic, a ser posible con pepino, naranja, canela y fresas, en la copa mas grande que puedan encontrar, única y exclusivamente para fotografiarlo y colgarlo.

  Como iba diciendo vivía yo muy feliz y tranquilo, seguro de mi mismo y de mi control sobre las nuevas tecnologías, hasta que de pronto se te cae la venda y te descubres mirando si te ha entrado algún mensaje o notificación en facebook durante los 60 segundos que te hace esperar el servidor para cargar la peli en stream por haber elegido la opción gratuita (¿Premium? ¿en serio existe? ¿conoceis a alguien que tenga premium?) y mientras la barra de progresión del navegador del móvil se va cargando, y miro ansioso la pantalla para ver si me da tiempo o no, me descubro a mi mismo cual yonki cibernético, y pienso en todas las veces que he compadecido a mis cohetaneos viéndolos enganchados al móvil, tuiteando, retuiteando, trituiteando....yo que se. Todos esos estados de face, esas toneladas de megas en fotos hechas y subidas con el móvil, y seguro que empezaron como yo, chequeando la bandeja de entrada, porque 60 segundos son toda una vida.

  Lo de que las redes sociales nos unen mientras nos alejan no es nuevo y no lo voy a explicar porque cansa, lo de que Facebook lo envió el demonio y Whatssap es el mismísimo anticristo lo he dicho ya muchas veces a mis allegados, que no me toman muy en serio, pero mira, os advertí de Friends y Sexo en Nueva York y ahí están los resultados, me llamabais loco, ¿quién es el loco ahora?

  Señores, esto son señales, de que inequívocamente, no hay mañana.

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