martes, 23 de abril de 2013
Drokiles. Tragedia griega en 3 actos.
Acto primero.
Imaginaos a nuestro protagonista, que digo protagonista, nuestro héroe, a quien podéis imaginaros cual Brad Pitt representando a Aquiles en Troya debido a su notable parecido, (y no solo lo opino yo, mi madre siempre me lo dice) Imaginaroslo tranquilamente degustando unas cañas con unos amigos, y entre ellos se encuentra Persefone, la que sermbrará la duda y el caos.
-Persefone : El otro día vinieron a instalarme el parqué, eran dos y uno estaba super bueno (la conversación fue mucho mas extensa, obviamente pero no quiero que vuestra vida se os pase leyendo mi blog, también quiero dejaros tiempo para comprar mis libros)
-Icaro: ¿Si o qué? ¿Y pasó algo?
-Persefone: No, porque tenía pelo en la espalda.
Drokiles consigue a duras penas ocultar la profunda perturbación que le han producido estas palabras, pues él, secretamente ostenta un bonito tapiz persa por espalda, y si bien no quiere nada con Persefone (aunque tiene un punto) teme que esta opinión pueda ser generalizada. La semilla de la duda ser irá abriendo paso en su mente y a lo largo de los días llegará al punto de la locura, decidiendo embarcarse hacia Tro...bueno, decidiendo ir hacia cierto un centro donde todos vamos a comprar, no hace falta decir cual.
Allí consulta con la especialista del área de cuidado personal.
-Drokiles: Perdona, ¿teneis cremas depilatorias?
-Si claro, están aquí (escondidas) van muy bien y bla bla bla, pero lo suyo es esto (señalando las bandas de cera) claro que.... tu sólo no podrás hacerlo porque duele bastante.
Nuestro héroe abre ojos como platos, su orgullo quebrado, su honor puesto en entredicho, desenvaina su espada, clama a los dioses y se entrega a su destino pesaroso,
- Drokiles: Entonces las voy a probar (el mal ya está hecho, apiadaos del pobre Drokiles)
Tras pagar, parte hacia su hogar sabiendo que esta vez no las tiene todas consigo, en realidad como descubrirá mas adelante, no tiene ninguna consigo, y su devenir es tan oscuro que haría falta un foco de 600W para aportar algo de luz al asunto.
lunes, 15 de abril de 2013
Ayer me di cuenta de que estoy enganchado, no ya solo al café y a las féminas de un perfil mas o menos problemático, sino además, y mucho peor, a las redes sociales. Fue un golpe devastador, sobretodo porque siempre había pensado que yo estaba por encima de eso (como de tantas otras cosas, JA!).
Veía a mis amigos, y pensaba que tenían un problema, ellos, yo no, solo ellos. Se pasan el día escribiendo en el face donde están, colgando fotos de cafés con leche en la terraza de moda o de cañas o de mojitos, o de platos de paella (esto último con el verano en ciernes está a punto de empezar y sustituirá a las fotos de torradas), o retransmiten sus viajes en tiempo real cual Gustavo el reportero mas dicharachero... Yo no hacía eso, bueno, ni lo hacía ni lo hago, ni lo haré espero, aunque ahora que he visto cuan bajo he caído, no se donde estará el limite y a lo mejor mañana me descubro a las 3 de la mañana levantandome entre sudores para irme al primer bar que encuentre y pedir un gin tonic, a ser posible con pepino, naranja, canela y fresas, en la copa mas grande que puedan encontrar, única y exclusivamente para fotografiarlo y colgarlo.
Como iba diciendo vivía yo muy feliz y tranquilo, seguro de mi mismo y de mi control sobre las nuevas tecnologías, hasta que de pronto se te cae la venda y te descubres mirando si te ha entrado algún mensaje o notificación en facebook durante los 60 segundos que te hace esperar el servidor para cargar la peli en stream por haber elegido la opción gratuita (¿Premium? ¿en serio existe? ¿conoceis a alguien que tenga premium?) y mientras la barra de progresión del navegador del móvil se va cargando, y miro ansioso la pantalla para ver si me da tiempo o no, me descubro a mi mismo cual yonki cibernético, y pienso en todas las veces que he compadecido a mis cohetaneos viéndolos enganchados al móvil, tuiteando, retuiteando, trituiteando....yo que se. Todos esos estados de face, esas toneladas de megas en fotos hechas y subidas con el móvil, y seguro que empezaron como yo, chequeando la bandeja de entrada, porque 60 segundos son toda una vida.
Lo de que las redes sociales nos unen mientras nos alejan no es nuevo y no lo voy a explicar porque cansa, lo de que Facebook lo envió el demonio y Whatssap es el mismísimo anticristo lo he dicho ya muchas veces a mis allegados, que no me toman muy en serio, pero mira, os advertí de Friends y Sexo en Nueva York y ahí están los resultados, me llamabais loco, ¿quién es el loco ahora?
Señores, esto son señales, de que inequívocamente, no hay mañana.
sábado, 13 de abril de 2013
Decían los punkis allá por los 80 que "there's no future", los mayas se les habían adelantado, pero ni unos ni otros podían imaginarse que llegaríamos al día de hoy, y es que hoy es hoy y hay que aprovecharlo porque no hay mañana, al paso que vamos, igual no hay ni dentro de un rato.
Por eso yo que soy optimista me centro en las experiencias presentes y procuro hacer de mi día a día una aventura continua, aventura de la cual voy, queridos lectores, a haceros participes.
Sres, va por ustedes.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)